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Manifiesto por la Educación 
23/02/2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
 
 
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con motivo de un posible Pacto de Estado por la Educación se acaba de lanzar un Manifiesto que plantea diez principios básicos y urgentes en los que, según sus impulsores, debería ampararse cualquier futuro acuerdo en el Congreso de los Diputados. “La Educación -reza este decálogo-, no es de derechas ni de izquierdas” y sus firmantes denuncian que el fracaso educativo obedece a unas “leyes que defienden más los intereses ideológicos del Gobierno al cargo que la mejora real y la estabilidad de la enseñanza”.

Texto íntegro:

Las leyes educativas de nuestro país llevan décadas oscilando con cada cambio de gobierno. Sin embargo, ninguna de ellas ha resuelto el gigantesco fracaso escolar que casi duplica la media europea, ni la baja inversión en educación, muy inferior a la media comunitaria. Son leyes educativas que defienden más los intereses ideológicos del Gobierno al cargo que la mejora real y la estabilidad de la enseñanza.

Es urgente un compromiso de Estado por la Educación que mejore y estabilice nuestro Sistema Educativo. Para conseguirlo, es imprescindible alcanzar un acuerdo entre el partido en el Gobierno y el resto de grupos. Así ha ocurrido en otros países europeos. Con tal objetivo, los firmantes de este manifiesto vemos prioritario que este Pacto de Estado por la Educación contenga lo señalado en el siguiente decálogo de mínimos:

  1. El objetivo de todo sistema educativo es formar personas cívicas, cultas y críticas mediante la transmisión de conocimientos veraces, lógicos y éticos. Todo para que devengan buenos ciudadanos, buenos profesionales y expertos en un máximo de habilidades. En conjunto, una buena educación debe preparar al individuo para que sea capaz de tomar las mejores decisiones ante las cambiantes situaciones de la vida.
  1. La educación y la enseñanza son derechos universales para que los jóvenes aprendan conocimientos objetivos y contrastables sin prejuicios dogmáticos, políticos o históricos. La educación no ha de ser ni de izquierdas ni de derechas, sino una necesidad social para brindar oportunidades a cada nueva generación y así mejorar nuestra civilización, según los valores que compartimos. La verdad, bajo la lógica y los hechos, permite el auténtico pensamiento crítico, mientras que los prejuicios, bajo el sentido común adoctrinado, conllevan a la mediocridad y a la confusión.
  1. La educación debe aspirar a la adquisición de conocimientos, aptitudes y habilidades que sirvan y orienten al individuo con efectividad. Para ello hay que trazar un currículum sólido, amplio y bien estructurado, con la finalidad de evitar saltos bruscos entre las etapas educativas y concatenar progresivamente unos con otros el máximo de aprendizajes.
  1. El sistema educativo y toda la sociedad deben respetar, valorar y dignificar la profesión docente bajo tres preceptos. Primero, que se produzcan el mínimo de injerencias en el trabajo de los profesionales de la enseñanza, como sucede ante un diagnóstico médico, ante la reparación de un ordenador o ante la puesta a punto de un coche. Segundo, que los docentes posean el mayor tiempo posible para preparar sus clases, mejorar sus conocimientos disciplinares y optimizar la didáctica de los mismos. Y tercero, una mejora significativa  y justa de sus condiciones de trabajo para atraer a los más doctos y competentes especialistas en todas y cada una de las etapas.
  1. El sistema educativo no puede confundirse con el sistema escolar. Del sistema educativo forman parte: las familias, la Administración y el sistema escolar, mientras que el sistema escolar lo integran solamente los centros educativos. Desgraciadamente, durante las tres últimas décadas, nuestras leyes educativas han tendido a confundir el sistema educativo con el escolar. El Pacto de Estado por la Educación debe ampararse en un marco legal en el que esta distinción esté clara. Sin el compromiso conjunto y cada uno en su parcela, de centros de enseñanza, familias y administración terminan recayendo sobre el sistema escolar demasiadas funciones que diluyen la transmisión de conocimientos, habilidades y aptitudes..
  1. La enseñanza eficaz es aquella que utiliza métodos probados, contrastados y demostrados. No tenemos certezas sobre cómo aprende o muestra lo aprendido nuestro cerebro, es decir, cómo codifica y descodifica la información. De saberlo, quizás ya estaríamos a punto de conectar nuestras mentes con un USB y prescindir del costoso sistema educativo. Así pues, y sin evidencias científicas que lo avalen, resulta falaz e insensato aplicar teorías que afirman saber cómo nuestro cerebro procesa el aprendizaje. Estas hipótesis no se basan en datos científicos ni están respaldas por pruebas empíricas, y consecuentemente no pueden dictaminar cómo enseñar en las aulas. En definitiva, y en base a la experiencia probada y contrastada, hay que aplicar aquellos métodos que en un gran número de centros y en una amplia diversidad de alumnos, han demostrado que reducen el fracaso escolar y mejoran de manera efectiva la educación. No debemos juzgar un sistema educativo por la altura de sus intenciones, sino por sus resultados..
  1. La educación es un derecho, pero también un deber. Un derecho constitucional para cualquier ciudadano en su etapa formativa y un deber que incumbe a padres, docentes, instituciones y alumnos..
  1. En la enseñanza se producen procesos asimétricos en los que quien más sabe enseña más que aprende, y quien menos sabe, aprende más que enseña. Por lo tanto, un buen cuerpo docente debe de estar formado por maestros y profesores instruidos, que dominen su especialidad y, en consecuencia, la didáctica de la misma.
  1. La educación se fundamenta en la lectura, comprensión y adquisición de una gran mayoría de conceptos escritos. Aunque los humanos no nacimos para leer, sí somos educables en ello. Además, y sin capacidad de comprensión lectora, jamás se podrá entender lo que se ha de aprender. En Infantil y Primaria, los alumnos necesitan maestros con un dominio rico y preciso de los idiomas oficiales, más una didáctica eficaz que les permita enseñar con ciertas garantías. Los alumnos deben acabar la etapa Primaria con destrezas probadas a nivel de lectura mecánica, comprensión lectora y redacción de los conceptos que han adquirido. Sin ese dominio, un joven no puede ni entender, ni aprender, ni escribir lo que cree saber. Eso le podrá llevar a la frustración, a la desmotivación y al abandono de los estudios..
  1. Médicos y científicos expertos deben detectar en Infantil aquellos alumnos cuyas deficiencias innatas o adquiridas condicionen su rendimiento. Resulta fundamental que este diagnóstico y tratamiento, si es el caso, se aplique cuanto antes. Sin diagnósticos acertados y precoces, sin la suficiente dedicación por parte del estudiante y sin un buen sistema educativo, ningún alumno podrá desarrollar al máximo su capacidad ni asimilar los conocimientos que los profesores ponen a su disposición.

Firma el manifiesto en Change.org

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